La ebriedad del trabajador y las facultades disciplinarias del empleador

El ordenamiento laboral reconoce al empleador facultades de dirección y organización del establecimiento en que se desarrollan las relaciones de trabajo. Ambas deben ser ejercidas de manera funcional, atendiendo a los fines de la empresa y sin perjuicio de la preservación de los derechos del trabajador (Art. 64 y 65 LCT). En ejercicio de esas facultades, el empleador puede adoptar medidas respecto del trabajador que incurre en una inobservancia del contrato que por su gravedad, no consienta su continuidad (Art. 242 LCT) o bien, si considera que esa medida sería excesiva o desproporcionada respecto de aquella, disponer, por ejemplo, una suspensión disciplinaria (Art. 219 LCT). En cualquiera caso, para que la medida sea justificada debe ser proporcionada y contemporánea con la inconducta reprochada al trabajador. 

En ese contexto, la ingestión de bebidas alcohólicas por el trabajador puede tener incidencia sobre sus deberes contractuales y ella dependerá de diversos factores (p.ej.: en la generalidad de los casos no será considerada de la misma manera la existencia de una adicción –alcoholismo- que determine una serie reiterada de faltas que un episodio aislado en la que esa ingesta determina un incumplimiento de sus obligaciones). Por lo demás en este último caso, deberá verificarse su gravedad. 

La jurisprudencia ha fijado una serie de pautas a considerar para tratar el tema. Así, se ha resuelto que: 

1) El estado provocado por la excesiva ingestión de bebida alcohólica no constituye por sí solo una falta grave de suficiente entidad como para justificar el despido de una empleada, salvo que la ebriedad signifique un serio riesgo según la función que la trabajadora debe desempeñar (CNTrab, sala VII, 23/9/94, “Dalmas, Magdalena c/ Filtrex S.A.). 

2) Resulta ajustado a derecho el despido del trabajador si se encuentra acreditado que agredió a un compañero de trabajo y que se encontraba en estado de alcoholemia, lo cual constituye injuria suficiente para justificar la medida. (CNTrab, sala IV • 24/11/2009 Vivas, Néstor Fabián c. Hoteles Sheraton de Argentina S.A.C.). 

3) Resulta justificado el despido directo decidido respecto de un vigilador privado que se presentó a prestar tareas, con el uniforme provisto por la empleadora, en estado de ebriedad, violentando la prohibición emergente del art. 16.o) del CCT 421/05 pues, dicho proceder reviste una gravedad tal que no admite la prosecución de la relación laboral. (CNTrab, sala I 28/10/2009, B. L. A. c/. Securus S.A). 

Otros incumplimientos, también podrían merecer el reproche sancionatorio del empleador (p.ej. mediante la aplicación de una suspensión disciplinaria, casos “1” y “2”) pero, ser descalificados como despidos con invocación de causa, por ser considerados una reacción desproporcionada de aquel ante la inconducta del trabajador.

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